Sobre Bloom

Bloom nació desde una experiencia muy concreta.

Soy Paula, mamá de María y vivo en Puerto Varas. María fue mi primera guagua y durante sus primeros meses tenía alergia alimentaria y mucho reflujo. Como muchos papás primerizos, probamos de todo: inclinábamos la cuna, le sacábamos bien los chanchitos, seguíamos todos los consejos que nos daban y buscábamos distintas formas de ayudarla a dormir mejor. Pero aun así, muchas noches terminaban igual: con la cama mojada y yo cambiando sábanas en la mitad de la noche, tratando de hacerlo rápido para que ella no se despertara tanto.

Con el tiempo, esa etapa fue pasando, pero aparecieron otras: los accidentes de pipí, los virus a la guata, los vómitos inesperados y todas esas situaciones que, aunque son parte normal de esa etapa, en la noche se sienten especialmente cansadoras (¡y eso que todavía no estoy en la etapa de sacarle los pañales, donde los accidentes nocturnos son aún más comunes!). Más de una vez estuve a las 3 de la mañana sacando sábanas, cubrecolchón y tratando de volver a armar la cama medio dormida.

Siempre he sido de buscar cosas prácticas, sobre todo en la maternidad, pero también me importa que lo que usamos en la casa sea bonito. Me pasaba que los cubrecolchones impermeables cumplían su función, pero muchas veces eran muy plásticos, ruidosos, gruesos y calurosos.

Un día pensé que tenía que existir una forma más simple. Ahí nació la idea de hacer una sábana bajera que ya tuviera incorporada una capa impermeable, sin necesidad de usar un cubrecolchón aparte. Empecé a usarlas de a dos, una sobre otra, y eso me cambió la rutina: si pasaba algo durante la noche, solo sacaba la primera sábana y la cama quedaba lista. Además, hice un par en diseños neutros que hacían que la pieza de la María se viera mucho más linda.

Después, varias amigas empezaron a preguntarme de dónde eran. Todas buscaban algo parecido: sábanas lindas, suaves, con buenos diseños, pero que además fueran impermeables y prácticas para la vida real con niños. Ahí entendí que no era solo una necesidad mía.

Y así nació Bloom: de una necesidad real, en una etapa muy real de la maternidad. Una marca pensada para acompañar las noches, los accidentes, los cambios y todo lo que pasa en la vida diaria con niños, desde el sur de Chile a todo el país.

*De mi experiencia como mamá, a la cuna de tu guagua.*